Los relatos de nuestra vida – segunda parte

 

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La semana pasada hablamos de los elementos que conforman los relatos de nuestra vida , hoy veremos los factores que influyen en cómo contamos nuestra historia.  Estos son tres: la etapa de la vida en la que nos encontramos, las personas que internalizamos y los eventos determinantes de nuestra vida.

Los factores que influyen en los relatos de nuestra vida

Etapa de la vida

Nuestra vida se desarrolla por etapas: niñez, adolescencia, juventud, madurez y vejez. Toda cultura tiene expectativas sobre cómo debe desarrollarse cada etapa, tanto a nivel psicológico, biológico como práctico. Estas expectativas empiezan incluso antes de nacer. Cuando todavía estamos en el vientre de nuestra madre, se controla nuestro desarrollo para asegurar que este sigue el curso previsto. Todo, desde la edad a la que empezamos a andar, a la que empezamos a relacionarnos con otras personas sigue un plan. Esto no es en sí malo. De hecho, es muy útil ya que así podemos detectar que algo no va bien y solucionarlo.

Sin embargo, no evolucionar según el plan, tiene consecuencias. Estas pueden ser inofensivas o no. Las personas nos pueden empezar a ver como un problema, o pueden alejarse de nosotras porque no progresamos debidamente o porque, según ellas, no actuamos de forma normal. Sus reacciones pueden hacer que nos cuestiones a nosotras mismas y es posible que sintamos que somos inadecuadas o que no nos merecemos las cosas buenas de la vida.

 

carretera y montañas

 

Es importante saber que incluso si nos desarrollamos según lo estipulado, las transiciones y decisiones claves que tenemos que gestionar a lo largo de nuestra vida son estresantes y están plagadas de incertidumbre. Por tanto, no solo las personas con dificultades para desarrollarse según los plazos preestablecidos deben encontrar formas de superar dichos cambios o incertidumbres, también las personas que se encuentran en medio de una transición.

Las ideas que la sociedad tiene sobre cada etapa puede igualmente influir en cómo nos vemos a nosotras mismas. Por ejemplo, si vivimos en una sociedad que ensalza la juventud y donde la tercera edad se considera lo contrario a la juventud, podemos auto-imponernos ciertas limitaciones que no reflejan en absoluto ni nuestras capacidades físicas ni intelectuales. ¿Te das cuenta cómo cumplir, o no, las expectativas que la sociedad tiene de nosotras en cada momento puede moldear nuestra vida y distorsionar lo que nos decimos a nosotras mismas?

Internalización

Cuando pasamos mucho tiempo con una persona o personas, acabamos por internalizar sus creencias. Si han tenido una gran influencia en nuestra vida, podemos oír su voz incluso cuando no estamos ante su presencia. En ocasiones, somos capaces de  distinguir su voz, pero en otros momentos hemos internalizado sus creencias de tal forma que pensamos que es la voz de nuestro subconsciente la que habla, cuando en realidad no lo es. Sea como sea, es importante entender cómo otras personas pueden influir sobre nosotras y sobre la percepción que tenemos de nosotras mismas.

 

mujer sobre precipicio

 

Eventos determinantes

No son tanto los eventos en sí lo que determinan nuestro bienestar, sino como respondemos a ellos. Las explicaciones e historias que nos contamos a nosotras mismas desencadenan nuestros sentimientos, en muchas ocasiones sin darnos ni cuenta. Incluso ante momentos trágicos, distintas personas procesan la pérdida de distinta forma. Esto se debe en gran medida a la historia que deciden contarse.

¿Cómo mejorar los relatos de nuestra vida?

Por norma general, es mejor verse como superviviente que como víctima. Ver los acontecimientos como una oportunidad para experimentar y aprender que como experiencias horrorosas e injustas. Aceptar y transformar el dolor en vez de negarlo y suprimirlo. La gratitud es mejor que pensar que tenemos derecho a algo porque sí. Nadie nos debe nada.

Por supuesto sería fantástico que fuéramos más amables unas con otras. Pero por nuestro bien, es mejor estar agradecidas cuando una persona es bondadosa con nosotras, o incluso cuando decide no hacernos la puñeta aún pudiéndolo haber hecho. A veces debemos recordar que nadie nos debe nada. Así nos evitaremos algún cabreo que otro. Cuando seamos incapaces de ver el lado positivo, al menos podemos estar abiertas a la posibilidad de que otra interpretación es posible y válida, aunque todavía no podamos vislumbrarla.

 

mujer con bici

 

Acción versus reacción. ¿Qué pensarías si la heroína de una peli se quedase en casa sin hacer nada esperando a que las malas se dejaban caer por allí? Cuando vemos una mujer fuerte e inteligente en una película esperamos que haga uso de esos recursos. No hacer nada resulta hasta egoísta. Aunque hasta ahora nuestro modo operandi haya sido reaccionar ante los acontecimientos que nos presenta la vida en vez intentar moldear nuestra vida a nuestro gusto, nunca es tarde para cambiar.

¿Recuerdas los elementos de los relatos de nuestra vida? Estos nos ayudan a moldear nuestra vida. Contesta a las siguientes preguntas: ¿qué temáticas son las que merecen tu atención?, ¿qué tipo de personas quieres en tu vida?, ¿dónde las puedes encontrar? Aunque sea en Internet. ¿Qué lugares te hacen feliz o sentir bien?, ¿qué clase de tono o estado de ánimo quieres que prevalezca? Cuando dedicas tiempo a pensar en estas cosas y avanzas de forma constante hacia ellas, empiezas a escribir tu historia en lugar de que alguien la escriba por ti.

Los relatos que nos contamos sobre el mundo y sobre nosotras mismas influyen más sobre nuestra felicidad y bienestar que los eventos en sí. Si somos capaces de entender y reformular las historias que nos contamos, empezaremos a estar más agradecidas por lo que tenemos, empezaremos a ver la belleza en el mundo, empezaremos a ver más oportunidades y lidiaremos mejor con los momentos duros de la vida.

Este post es una traducción y adaptación del podcast The Story of Your Life de The Positive Psychology Podcast

Fotos: rawpixel en Unsplash (foto portada), Jess Watters en Unsplash (foto 1), Matthew Ronder-Seid en Unsplash (foto 2), Jesse Bowser en Unsplash (foto 3), fotógrafo Ari Seth Cohen vía Refiney 29 (foto 4).

 

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