Inés Luna Terrero

Inés Luna

Como la semana que viene se celebra el Día Internacional de la Mujer, quería traeros la historia de Inés Luna, una mujer excepcional que como tantas otras casi cae en el olvido.

La primera vez que supe de esta charra fue planeando una escapada a los Arribes del Duero. Entre la multitud de opciones de alojamiento apareció El Cuartón de Inés Luna. Me gustó nada más verlo, el caserón destilaba aires de otra época. Aunque su web ofrecía poca información sobre su antigua dueña, fue suficiente para quedarme fascinada por aquella mujer visionaria. A pesar de que al final nos decidimos por otro alojamiento que contaba con un pequeño spa, Inés quedó grabada en mi memoria.

Hacerme con una biografía suya no resultó fácil. Desde aquí quiero dar las gracias a Charo Alonso, autora del libro Dama Luna, por ofrecerse a enviarme uno de sus ejemplares personales si en la librería Letras Corsarias no disponían de copias.

Inés Luna

Inés Luna nace en Bagneres de Luchon, Francia, el 2 de julio de 1885. Hija de Inés Terrero, una rica hacendada, y de Carlos Luna, el hombre que trajo la electricidad a la ciudad de Salamanca y que inició cerca de Vitigudino las obras del Cuartón de Traguntía, el ahora hotel El Cuartón de Inés Luna. Una casa que fue el vivo reflejo de una existencia burguesa y excéntrica, una casa rodeada de jardines, con varios cuartos de baño, con piscina, capilla y luz eléctrica, algo extraordinario para aquella época.

Hasta la muerte de sus padres, Inés pasa la vida entre Salamanca y Madrid. Después se asienta en el Cuartón donde dedica su tiempo a gestionar su patrimonio y a viajar por lugares como el norte de África, Francia, o Italia, en muchas ocasiones al volante de su Packard y junto a Lili, su dama de compañía inglesa.

Haciendo caso omiso de los convencionalismos que dictaban su época, fumaba, llevaba cadenas de oro en el tobillo, sabía usar una escopeta, frecuentaba los casinos, vestía pantalones y conducía. Era una mujer culta, viajada, independiente, soltera, muy bien relacionada y un tanto cabezota. 

Inés Luna

Inés Luna muere en Barcelona en 1953 a consecuencia de un cáncer de mama y de otras graves dolencias. 

Inés Luna no exploró nuevas tierras, no hizo ningún gran descubrimiento, pero hizo algo tan sencillo y difícil como vivir según sus propias reglas. Es esta valentía y empeño en hacer según su voluntad lo que me conquistó y por lo que la admiro.

Si os habéis quedado con ganas de más historias sobre mujeres pinchad aquí y aquí.

Fotos: Fundación Inés Luna Terrero

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