Hablemos de sexo – segunda parte

candado rojo

Como prometí en el post de la semana pasada, hoy continuaremos desgranando las enseñanzas de la doctora Esther Perel:

  • Las relaciones no solo tratan de cómo te veo yo a ti, también tratan de cómo me veo a mí cuando estoy contigo.
  • Cuando una pareja que lleva poco tiempo se besa, ese beso no significa que vaya a haber algo más. Sin embargo, en las parejas estables muchas personas sienten que ese beso es el preludio a algo más y por eso lo rehuyen, porque siente que les llevará a otra cosa que no les apetece en ese momento. De ahí que muchas personas dejen de ser afectuosas con la pareja.
  • Sabemos que hay varios factores cómplices de la deserotización de la mujer en las relaciones estables: el primero es la institucionalización de la relación. Antes de institucionalizar la relación, las mujeres sienten que son libres para actuar según su antojo, pero cuando entran en una relación estable y firman unos papeles, entonces sienten que no actúan según su propia voluntad, sino según lo que se espera de ellas. Cuando el sexo se convierte en una obligación deja de desearse. Esto está relacionado con la idea de que la relación sexual para la mujer es un deber matrimonial y bajo este prisma las mujeres no saben cómo conectar con el deseo.
pared con corazones pintados
  • La segunda es la deserotización de sus roles: madre, esposa, nuera, etc. Ser responsable del bienestar de toda la familia hace difícil que las mujeres conecten consigo mismas para explotar su sexualidad. Para ello necesitan poder pensar solo en si mismas, y para esto no pueden estar preocupándose por otras personas, algo que resulta difícil cuando tu rol es el de velar por el bienestar de la familia.
  • Los hombres en una relación heterosexual dicen que nada les pone tanto como ver a su pareja excitada. Son pocas las mujeres en una relación hetero que dirían que nada les pone más que ver excitada a su pareja. Es irrelevante. Lo que le pase a él, si ella no está interesada, es irrelevante, la respuesta sera nula. Lo que vuelve loca a las mujeres es provocar la locura en la pareja.
  • El tercer factor es la rutina. La rutina entendida como la falta de interés por conquistar a la otra persona. Muchas mujeres lo denominan la ausencia de romanticismo. El juego de la conquista les dice a las mujeres que realmente son deseadas y que se está dispuesto a todo por ellas. Esta es la afirmación narcisista tan integral al deseo femenino. Para muchas mujeres la falta de romanticismo indica que no es ella la deseada, sino el sexo, y las mujeres quieren ser deseadas.
Colgante con palabras I love you
  • Igualmente, en la consulta de la Dra. Perel, muchas mujeres hablan de la necesidad de ser deseadas cuando ellas desean ser deseadas y no cuando están fregando los platos o planchando. Lo curioso, comenta Esther Perel, es la diferencia entre cómo actúa una mujer con su marido si este viene y le da un beso en la espalda mientras ella friega los platos y cómo actúa si es un amante. En la primera instancia la mujer dirá “déjame en paz, no ves que estoy ocupada”, pero en la segunda situación reaccionará de forma muy distinta ya que esa mujer actúa según su propia voluntad, no se ve encorsetada por los dictámenes de la sociedad. Perel aconseja a las mujeres que aprendamos a valorar lo que esos besos significan, significan que nuestra pareja todavía nos ve como mujer. El día que esto no sea así, ese es el día que la relación de pareja ha muerto. Debemos valorar esos besos como el halago que son, a pesar de estar fregando los platos todavía nos ven deseables. No debemos pensar que se espera algo de nosotras. Dado el rol social de cuidadoras que ejercen las mujeres, a menudo confundimos una oferta con una demanda. Cuando nuestra pareja viene y nos besa, no está demando algo, está ofreciendo algo, pero tendemos a pensar -“otro niño más que necesita mi atención”.
  • Al hacer esto, por un lado “infantilizamos” a nuestra pareja; y por otro, aniquilamos una parte de nosotras. En vez de decir: “¿cómo puedes pensar en esto ahora?”, haz justo lo contrario y di “gracias por pensar en esto ahora, por acordarte de esa parte de mí de la que a veces yo me olvido”. Esto hace que la pareja se sienta bienvenida y que la mujer se sienta deseada. Esto es lo que hacen las parejas que se mantienen sexualmente activas hasta entrados los ochenta; nunca recriminan a la pareja por desearlas, en su lugar se lo agradecen. Hay que aprender de las parejas eróticas donde la persona más sexual mantiene el pie sobre el acelerador. Esto significa que se encarga de mantener la energía sexual en la pareja y la otra persona lo valora en vez de verlo como egoísta e inoportuno.
ramo de flores rojas
  • Se trata más de la energía de la pareja que de la ejecución. Por ejemplo, cuando montas en el ascensor con tu pareja y os besáis, salís del ascensor y no pasa nada más, pero habéis creado y mantenido esa energía. Muchas personas se acuestan y levantan toqueteando el móvil en vez de toquetear a su pareja.
  • Según nos hacemos mayores y tenemos más responsabilidades nuestras vidas se ven más limitadas por horarios y demandas pero debemos darnos permiso para hacer locuras, para incumplir esos horarios ya que esto está íntimamente ligado a la expresión de la sexualidad.

Fotos: Clem Onojeghuo (portada), Suresh Kumar (foto 1 y 3), Tyler Nix  (foto 2) y Vika Fleisher (foto 4) todas en Unsplash.

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